Cabrera la define como la Orientación afectivo-sexual dirigida hacia personas de ambos sexos, más o menos indistintamente; no necesariamente de la misma manera.
En wikipedia, por ejemplo, podemos leer que los intentos de descripción teórica de la conducta bisexual aparecen marcados, dentro de la tradición sexológica occidental, por su carácter de territorio ambiguo, en el que la tensión entre homosexualidad y heterosexualidad queda anulada. En un intento de desambiguación, se ha considerado que existen varios niveles de análisis de los que derivan las diferentes formas de conceptualizar la bisexualidad:
1. Bisexualidad biológica
2. Bisexualidad psicológica
3. Bisexualidad conductual
4. Bisexualidad cultural
5. Bisexualidad histórica vs contemporánea
Esta gradación de niveles corresponde, además, a una cronología en los estudios sobre la bisexualidad. Las teorías pertenecientes a los dos primeros niveles, el biológico y psicológico, encuadran su desarrollo durante el siglo XIX, mientras que las de los dos siguientes, conductual y cultural, aparecen durante el siglo XX.
Iremos profundizando en estos conceptos porque para muchas y muchos amigos y amigas de Huesca, la bisexualidad es su orientación sexual y, minoritariamente visible en los Colectivos LGTB+ de Aragón, se atiende poco a sus necesidades, nos cuentan.

Otro símbolo de la identidad bisexual es el que usa el esquema de colores de la bandera bisexual consistente en un triángulo azul y uno rosado sobrepuestos (el triángulo rosado es un reconocido símbolo de la comunidad homosexual), formando uno morado en su intersección.

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