DONACIONES
Nº de cuenta (CAJALON) 3021 0141 91 2545661912

Buscar en este blog:

jueves, 14 de julio de 2011

SOMOS Huesca

Hola amig*s.

SOMOS Huesca nació como idea de delegación de la Asociación SOMOS LGTB+ de Aragón en Huesca capital hace ya algunos meses. La idea principal era que las y los activistas en pro de los derechos de las personas  LGTB+* de Huesca capital y provincia nos uniéramos en esta pequeña gran aventura que es SOMOS pero todas y todos sabemos que en lugares pequeños la gente quizás no sea muy proclive a visibilizarse, por ello, nuestra delegación, encabezada por nuestro Secretario General y de Comunicación, Loren González, ha creido conveniente comenzar la andadura de SOMOS Huesca con este espacio propio en el que podamos intercambiar opiniones, inquietudes, realidades e ideales.

*lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y más- intersexuales, queers, transgéneros, travestis, heteorsexuales...-

Para ponerte en contacto con SOMOS LGTB+ o con SOMOS Huesca no dudes en escribirnos a somos.secretaria@gmail.com. Te atenderemos con la mayor celeridad posible.

Nuestra primera entrada queremos comenzarla con una reflexión que realizó Peibols 22 de junio de 2009 en ambienteg.com y que pensamos que sigue siendo muy realista. Por cierto, Peibols, enhorabuena por tus constantes publicaciones, ¡¡¡son magníficas!!!

Ser gay en una ciudad pequeña no es más fácil ni más difícil. Es, simplemente, diferente.

Hay gente que vive en capitales del mundo, con extensas zonas gays, que tienen más problemas a la hora de salir del armario que alguien de pueblo. Los problemas de las localidades pequeñas son dos: la inexistencia de otros gays y la mentalidad del resto de ciudadanos.

La inexistencia de otros gays es un factor determinante. Si no tienes modelos a seguir, no ves gente que salga del armario y que lo lleve con dignindad, en tu día a día, es más duro dar el paso. Por eso creo que en el mundo del famoseo, deberían salir del armario, para demostrar que, efectivamente, no pasa nada.

Huesca es una ciudad pequeña. Tan pequeña que ni siquiera tenemos Zara. Lo de no tener Zara es algo que a la gente de buena voluntad siempre le sorprende. El caso es que si no tienes un Zara, no tienes gays. Con esto no quiero decir que todos los trabajadores de Zara, y de Inditex en general, sean gays. Pero vamos, quien no se haya tirado a un dependiente de Zara alguna vez, que levante la mano.

Ser gay, lesbollera, bi o trans es tan fácil o difícil como nos lo pongan los que tenemos alrededor. Y en estos casos no hay ley establecidada. Existen ciudades ínfimas, que ni Google Maps las ha fotografiado, en las que se respira un aire de libertad, de tranquilidad y de vive y deja vivir que ni en algunos callejones de Castro, oiga. Hay ciudades grandes, capitales de provincia dónde la ineptitud y la idiotez rebosa por las calles. Y es que en el caso de las ciudades, como en el de las pollas, el tamaño no importa. Vale, igual no era el mejor simil, pero ya se me entiende lo que quiero decir.

Cuando sales del armario en una ciudad pequeña sabes que, sí o sí, te va a caer la etiqueta de el marica del pueblo o la machorra del pueblo. Pero mira, es lo que hay. En las ciudades pequeñas todo el mundo es alguien por la etiqueta que le precede. Y casi prefiero que me señalen como el maricón, que al fin y al cabo no hago nada malo, que no que me señalaran como el que roba o el que pegaba a su mujer o la que se lo gastaba todo en el bingo. Pues visto lo visto, que me llamen maricón, sí.

Pero volvamos al tema de las relaciones interpersonales. De los sentimientos. De follar. Yo no sé tú, pero yo empiezo a estar algo cansado de ser, casi siempre, el único amigo gay de la gente que conozco. Nunca nadie tiene otro amigo gay para presentarme. Pero así, ¿cómo me voy a echar novio? Y es que hay poco material con el que trabajar.

El caso es que con tan poco tema, me dirás tú. De ahí que gran parte de los que practicamos el sexo con personas de nuestro mismo sexo, para practicar este sexo, tenemos que dejar nuestras pequeñas ciudades. Creándose ese pequeño círculo vicioso en el que si todos los gays y las lesbolleras se van de la ciudad, las nuevas generaciones siguen quedándose sin maricas o lesbolleras con los que identificarse. Y lo que es más importante, con los que follar.

Lamentablemente no hay solución para este ciclo. Es así. Y aunque somos unos cuantos los que volvemos a nuestra pequeña ciudad (que vale, se folla menos, pero se vive mejor) no somos los suficientes para normalizar del todo la situación en nuestras ciudades. Y es que, una ciudad sin maricas es como una ciudad sin Zara: es como si no existieras.

Ahora ya no sé si manifestarme orgulloso porque Inditex conquiste mi ciudad o para que salgan más gays del armario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario